viernes, 1 de mayo de 2009
Interventores, Secretarios y la Quiebra de los Ayuntamientos
jueves, 30 de abril de 2009
Una abstención ganada a pulso
Es claro que los ciudadanos del Viejo Continente no confían en el Parlamento Europeo. En cada proceso electoral, desde 1979 y cada cinco años, desciende el margen de participación ciudadana en toda Europa entre un 2% y un 7%. Y en las últimas elecciones de 2004, hasta el 54,3% de los ciudadanos decidieron que no tenían motivos para ir a votar. Estos días, los sondeos electorales pronostican que la abstención será muy superior al 60% en la convocatoria del próximo 7 de junio. La ciudadanía no se pregunta por quién va a votar, sino para qué votar.
Si las previsiones se cumplen, el próximo Parlamento Europeo será muy poco representativo. Y esto se debe también a cuestiones técnicas como el reparto incoherente de escaños actual. Al no haber entrado en vigor el Tratado de Lisboa por el rechazo irlandés, nos seguimos rigiendo por el Tratado de Niza, que hace del pueblo español -gracias a la gestión del ex presidente Aznar- el peor representado en la Eurocámara, seguido de franceses y británicos.
El Tratado de Lisboa ha tratado de deshacer el entuerto y nos devolverá, cuando entre en vigor, cuatro escaños y dejará a Francia de farolillo rojo seguida de España y Reino Unido. Algo tan simple como la proporcionalidad regresiva se convierte siempre en una chapuza en manos del Consejo Europeo que, según una anómala decisión de diciembre de 2008, prevé cambiar la composición del Parlamento recién elegido pasadas las elecciones, aunque no entre en vigor Lisboa. Sin entrar más a fondo aquí en cuestiones tan técnicas, cabe resumirlo diciendo que iremos a las urnas en medio de un cambalache.
Es bien sabido que tampoco hay debate electoral sobre el proyecto europeo, ni se habla en los actos electorales sobre Europa como valor instrumental para la resolución de tantos y tantos problemas.Menos aún ahora con el cansancio que la trifulca constitucionalista ha producido. Ya hace tiempo que me referí al inmenso e irreparable daño, en la misma línea de flotación del proyecto europeísta, que le produjeron los fundamentalistas europeos y los aficionados constitucionalistas recién llegados al debate comunitario.
Por ejemplo, ¿qué debate ha habido sobre la llamada Directiva de retorno de los emigrantes? ¿O sobre la propuesta de Directiva de la jornada laboral máxima de 65 horas semanales -bloqueada temporalmente por la Eurocámara probablemente hasta que pasen las elecciones europeas? ¿O sobre la amenaza que se cierne para la enseñanza universitaria con el conocido Plan Bolonia urdido por talibanes de la pedagogía, plan que nunca se debatió ni se aprobó por la UE en cuanto tal? Sólo el papanatismo y la ignorancia han hecho que se propague la simpleza de que «viene de Europa» y que se mienta, por ignorancia o malicia, diciendo que permitirá la libre circulación, cuando este derecho ya existe para España desde 1986 y es independiente de los planes de enseñanza universitaria.
¿O qué responsabilidades se han exigido por el Parlamento Europeo -aparte de hacer un excelente informe- a aquellos estados miembros que han violado de forma grave los derechos humanos colaborando en la tela de araña global que permitió secuestrar en sus territorios a decenas de personas e internar a otros cientos para practicar la tortura en la UE? Y qué decir del Parlamento Europeo que ahora termina su mandato por haber aprobado en febrero de este año una resolución llamando a la rebelión contra el Derecho Internacional al instar a reconocer a Kosovo como Estado, faltando al respeto a la ONU que decidió hace meses someter esa proclamación unilateral de independencia al juicio, esperemos que fundado en el Derecho Internacional, de la Corte Internacional de Justicia. ¿Y qué decir de muchos diputados españoles del PP y del PSOE que votaron a favor de esa Resolución o, simplemente, no estaban en la Eurocámara ese día?
No se puede exculpar al Parlamento Europeo diciendo que no tiene capacidad de decisión. Es rotundamente falso. Porque tiene prácticamente los mismos poderes que el Consejo. Desde 1992, con el Tratado de Maastricht, cambió su estatuto consultivo por un peso legislativo (la codecisión), que se incrementó con las sucesivas reformas del Tratado de Amsterdam (1998), de Niza (2002) y que llega a la paridad con el Consejo en Tratado de Lisboa.
El Parlamento Europeo puede decidir que se apruebe, se modifique o se rechace una propuesta de norma europea. Algo grave sucede cuando, teniendo esa capacidad política, no quiere ejercer sus responsabilidades decisorias. En los años 80 no tenían poder legislativo, pero les bastaba su coautoridad presupuestaría para poner en jaque al Consejo. Ahora tienen todo el poder y, sin embargo, el mate se lo dan los gobiernos. El Parlamento Europeo no consigue transmitir a los medios de comunicación ni a la ciudadanía el poder político y decisorio del que es titular. No lo transmite porque no lo ejerce.
No extraña, pues, la alta abstención. Una causa es el cansancio e irritación que tanta reforma institucional y tanto mirarse el ombligo produce en la opinión pública. Para colmo, la megalomanía constitucional irritó a la ciudadanía. Y la otra causa es la falta de sensibilidad de los políticos europeos y de las estructuras institucionales por los problemas de la gente; la UE aparece como algo lejano e insensible a nuestras preocupaciones.
Los políticos se apropian los éxitos de la Unión como logros de la política nacional y, en cambio, problemas propios se los imputan a Europa -«la culpa es de Bruselas», se suele decir-.Los políticos viven en una órbita lejana y sólo les preocupan sus cotas de poder, sus astronómicos sueldos y gabelas fundados en la dignidad de sus funciones como si las nuestras, nuestros trabajos, fueran indignos. La ciudadanía percibe en toda Europa que no se cuenta con ella; a nuestros políticos, en su gran mayoría corruptos de una forma u otra, los de aquí y los de Europa, sólo les preocupa de vez en cuando contar a la gente, pero no contar con la gente.
Otra causa del desinterés y la abstención son las alocadas ampliaciones en la UE que se han producido, con notables rebajas en los criterios de admisión de los países miembros. El Parlamento Europeo puede vetar cualquier ampliación y no debió permitir que la UE se fuera de saldos en materia de derechos humanos o en la voluntad de compartir los objetivos del proceso de integración. La ampliación ha dividido a los europeos y ha sido una fuente añadida de conflictos internos.
También la ausencia de liderazgo marcará la abstención. La medianía de los dirigentes políticos europeos no sólo afecta a España.Y la maquinaria institucional no puede sustituir a la falta de liderazgo y voluntad política. Y, desde luego, la causa definitiva, evidente a todas luces en el caso español, son las listas que los partidos políticos presentan a las elecciones europeas. Europa les parece algo banal e irrelevante y sólo les vienen bien estas elecciones para colocar con sueldos espectaculares a sus enemigos internos.
Que no se sabe qué hacer con una ex ministra más propia de la valleinclanesca Corte de los milagros (y hay más en el Gobierno), pues «a Europa». Que no saben que hacer con una persona decente y valiosa para la política nacional pero crítica, pues «a Europa».Los políticos fracasados, en el Gobierno o en la oposición, estatal o autonómica, se van a hacer la travesía del desierto a la Eurocámara.Y otros, antes que quedarse ganando dignamente cuatro duros en su trabajo habitual, se refugian en la caja registradora europea y se van a sanear su patrimonio.
Repasando las listas de los dos grandes partidos españoles, se salvan muy pocos, poquísimos candidatos. La inmensa mayoría no son personas competentes para esa función ni son personas comprometidas con el proyecto europeo. Van a pasar, como sea, cinco años, a hacer caja y a mostrarse agradecidos. Responden, sin más, a la ínfima calidad de la democracia en España. La que permiten las maquinarias de los partidos políticos, que quieren convertir al Parlamento Europeo y al propio proceso de integración en algo irrelevante.
Pero, a su pesar, hay razones para votar, aunque sea en blanco.Con la benevolencia de esta tribuna las defenderé. Otro día.
miércoles, 29 de abril de 2009
martes, 28 de abril de 2009
Visitando las obras
El Hospital Tres Mares de Reinosa comenzará a funcionar en el tercer trimestre de 2009
lunes, 27 de abril de 2009
Entre dos fracasos
El éxito de un pueblo puede ser frustrado por dos tipos de fracaso, el estrepitoso y el silencioso. El ruido del fracaso en un ámbito particular, como la quiebra de las empresas de un solo sector económico o el quebranto de la salud individual en epidemias locales, alerta sobre la causa insidiosamente callada que lo produce. Esto no sucede cuando el estrépito del fracaso es tan estruendoso que toda la sociedad lo siente, y contempla con resignación, como a las catástrofes naturales. La cifra de 4 millones de parados, y la que se avecina por encima de 5, no puede conmover, o sea, mover colectivamente, a una sociedad apresada en la quietud entre muros de conformismo mental, levantados con ladrillos de consenso entre partidos, sindicatos, enseñanza y medios informativos estatales, subvencionados por la propia prisionera, que ni siquiera comprende la naturaleza endémica del mal que la está aniquilando con su consentimiento.
La declaración de los sindicatos de que no movilizarán a los trabajadores contra el Gobierno del paro, responde a la esencia discriminatoria de este Estado de sindicato único y nacionalidades varias, donde la izquierda oficial, la derecha convencional y el sistema financiero están entrelazados por un mismo interés de clase gobernante. La falsedad de la Transición ha conducido a dos fracasos de la realidad, debidos ambos a la absoluta falta de Libertad política. Estrepitoso y evidente el fracaso del Estado de partidos y de Autonomías; silencioso y disimulado el de la Sociedad, aunque el de aquél trae su causa de éste. Mientras no aflore en la opinión el fracaso de la Sociedad, que aún no parece sentir la necesidad de libertad política para salvarse, con la democracia formal, del abismo a donde la arrastra la ausencia de valores, ideales y verdad, inherente a la Monarquía de Partidos, seguirá la metástasis del poder partidista que la está matando. Ante la gravísima crisis económica y moral, el dilema consiste en que si la Sociedad continúa prestando su lealtad al Régimen político, se suicida; y si el Estado sigue anteponiendo, conforme a su naturaleza, los intereses particulares de la clase política, sindical y financiera a los generales de la Sociedad, ésta llegará hasta la completa ruina de cuerpo y espíritu social. La suerte para las conciencias individuales es que ningún peligro corre la sociedad civil si la abstención, en las elecciones europeas, llegara a dos tercios del censo. Entonces, la clase política quedaría deslegitimada y se haría evidente la necesidad de abrir un periodo constituyente para la instalación pacífica de la democracia en la forma de gobierno. El momento de la acción.
sábado, 18 de abril de 2009
Nuestra petición al señor Sota
1- El pasado 30 de Marzo el Diario Montañés publicaba el siguiente titular: "Industria financia el acondicionamiento del camino que enlaza Bolmir y Reinosa". Sin más detalle, según declaraciones del alcalde de Campo de Enmedio. ¿Esta noticia es cierta? ¿esa consejería que usted preside asumirá el coste de la Recuperación y Rehabilitación del camino de Bolmir a Reinosa?
2- Si la noticia es cierta, ¿como es posible que la Consejería de Industria intervenga en terrenos rústicos, en lo que en principio parecería una actuación de la competencia del consejero señor Mazón: obras públicas, vías públicas, ordenación del territorio…?
3- ¿Cuál es el importe de la obra y cuando está prevista su ejecución?
4- ¿Podría hacer alguna gestión esa Consejería tendente a la segregación de un corredor, de al menos cuatro metros de ancho, desde el río Izarilla a la acera de la primera calle del polígono industrial La Vega en el término municipal de Reinosa, y la correspondiente cesión o compraventa del terreno en la parcela contigua a la fachada norte de Puertas Nueva Castilla - aún no se ha construido en ella -, por donde ahora trascurre de forma provisional el camino, para posibilitar el paso de viandantes y/o ciclistas?¿Ha solicitado tal segregación esa consejería ante otras Administraciones?
5- ¿Ha hecho esa Consejería gestiones encaminadas a una solución similar a la anterior: cesión de terrenos al lado de la valla de SIDENOR, por donde trascurría el camino?
Sota6ABR2009 Scribd
miércoles, 15 de abril de 2009
Sobre la educación y cultura en la España actual
jueves, 9 de abril de 2009
San Juan de Baños
domingo, 5 de abril de 2009
La marcha protesta
sábado, 4 de abril de 2009
MARCHA PROTESTA CONTRA LA AUTOPISTA "DOS MARES" POR EL VALLE DE AGUAYO
Día: Domingo 5 de Abril
Lugar y Horario: 10:30 h. Sta María de Aguayo (aparcar) - Salida de la marcha a las 11,00h. Alto de la Ormita.(en la misma carretera de acceso)
Distancia del recorrido: Recorrido corto 12 kms ida y vuelta, desnivel 250 m. El recorrido se pude ampliar para el que quiera con la subida al Otero, 6 kms más y 300 m. más de desnivel.
Tiempo a emplear en el recorrido: Entre 3 y 4 horas, con paradas incluidas
IDEA FUNDAMENTAL DE LA MARCHA CONTRA LA AUTOPISTA DOS MARES
Hacer una marcha por el valle de Aguayo que recorra los puntos de mayor impacto de la autopista o autovía por su tramo cántabro. Desde esta perspectiva, habría 6 puntos de interés a lo largo de la traza que convendría detenerse porque en ellos se centran los principales problemas ambientales de las obras, a saber:
1.- Monte El Acebo: bosque de frondosas con hayas y robles y grandes desmontes en laderas pronunciadas; la autopista lo cruza de oeste a este.
2.- Monte Las Ánimas: bosque de frondosas con robles y desmontes fuertes en laderas medias; la autopista lo afecta en su parte baja.
3.- Viaducto sobre el río Hirvienza: apoyos, estribos y desmontes.
4.- Embalse de Alsa: efectos sinérgicos con los de la autovía del agua (bitrasvase Ebro - Pas/Besaya) y sobre el arroyo de la Breña.
5.- Campo de los Tablones: braña de montaña donde está previsto situar un área de servicios de la autopista con una gran superficie de ocupación.
6.- Laderas norte del Embalse del Ebro: al este de La Población, próxima al embalse donde va un enlace con área de peaje dentro de la ZEPA y el LIC.
ITINERARIO
Punto de inicio en Sta. María de Aguayo, se llega en coche (lo que siempre sigue siendo una contadicción) y permite ver los 5 primeros puntos, dejando fuera de la marcha el último, el del Embalse del Ebro.
Los coches se dejen en punto de inicio a las 10:30 h.en Sta. María de Aguayo el primer pueblo al que se llega pasado el Alto de la Ormita , desde allí, se hará a pie el primer tramo retrocediendo por la misma carretera de acceso hasta la primera cita de la marcha, a las 11:00 h. en el Alto de la Ormita (1,5 kms. antes de Sta. María).
Este sería el punto 1 (Monte El Acebo) y desde arriba descendemos de nuevo hasta Sta. María viendo el punto 2 (Monte Las Ánimas); seguimos por la pista que va a Sta. Olalla y sigue hacia el embalse de Alsa para ver a la izqda. el punto 3 (río Hirvienza) que se cruza.
Llegados a las laderas sur del embalse vemos lo que pasa con un proyecto que se hizo sin impacto ambiental, punto 4 (arroyo de la Breña); de ahí subimos por un PR hasta el Campo de los Tablones, punto 5.
Desde aquí, quien quiera puede seguir camino para subir al Otero y bajar después por San Miguel de Aguayo, o bien, regresar por un itinerario parecido con alguna variante hasta Sta. María de Aguayo; con la subida al Otero después de ver los impactos in situ se podrán ver también desde arriba una vez ya localizados.
COMO LLEGAR
Recorrido de la Marcha
El tren llega a Pesquera procedente de Santander y Torrelavega a las 9:40 y desde allí al Alto de la Ormita se tarda poco más de una hora, con lo que a eso de las 11:00 se puede estar sin problema en el lugar de cita de salida de la marcha.
Para acceder al Valle de Aguayo en coche, hay que tomar la Autovía de la Meseta desde Reinosa, dirección Santander, o desde Torrelavega - Los Corrales, y salir en el desvío que pone Pesquera-Aguayo-Santiurde. Una vez estemos abajo en la antigua N-611, tomar a la izquierda dirección Pesquera y Santander, y a los 2 kms. en Pesquera tomar a la derecha por la CA-716 hacia Aguayo; tras unos 3 kms. de subida se llega a un alto (desde donde partirá la marcha) pero donde no hay apenas sitio para aparcar, por lo que hay que descender 1,5 kms hasta Sta. María de Aguayo.









