martes, 18 de agosto de 2009

lecturas de Agosto: entrevista a Pániker

El día de la Virgen de Agosto La Razón publicó esta entrevista a Salvador Pániker:

A sus ochenta años, continúa siendo el filósofo lúcido de «El cuaderno amarillo», pero ya piensa en un elegante mutis de la vida. En un mundo enloquecido, su búsqueda de una paideia sobre el arte de la vida pasa por la superación del ego y del miedo a la muerte. En ese camino, la lucidez mística es su fórmula personal para la felicidad.

-Dicen que la filosofía es una meditación sobre la muerte.
-Más bien, la filosofía es una meditación sobre la vida. Ludwig Wittgenstein decía que la muerte no es un acontecimiento de la vida: no se vive la muerte. Pero la razón de esa preocupación tan occidental por la muerte es que vivimos en una cultura muy egocéntrica. En Oriente, la muerte se desdramatiza. En Occidente, siempre se considera una catástrofe.
-¿Piensa a menudo en la muerte?
-Epicuro dijo que cuando la muerte no está, nosotros estamos, y cuando está, nosotros no estamos. El padre jesuita Anthony De Mello aseguraba que una de las características de las personas despiertas es que se muestran totalmente despreocupadas de lo que les ocurrirá más allá de la muerte.
-¿Si no te identificas con tu ego, la muerte deja de ser dramática?
-Si no te identificas con tu ego, la muerte se desvanece. Una vez le dije a un periodista la frase: «Trascendido el ego, la muerte se esfuma». El pobre escribió: «Trascendido el ego, la muerte es espuma». ¡Tampoco queda mal!
-¿Y cómo se supera el ego?
-Con el autoconocimiento. Carl Jung decía que en esta vida cada persona debería aspirar a reconocer su propia música. A mí me ha costado mucho. Pero, una vez que lo has conseguido, ya no envidias a nadie.
-¿Cómo se lleva con la fe? ¿Se ha vuelto un descreído?
-Soy un hombre de fe que no cree en nada. La fe es la actitud del hombre que se fía de la realidad, que no cree –en contra de Sartre y Camus– que la realidad sea una tomadura de pelo cósmica. La fe es mera confianza en lo real, más que adhesión a unos dogmas. Por eso me defino como un agnóstico-místico.
-Es una contradicción muy budista.
-Al director de cine George Lucas le preguntaron: «¿Cree usted en algo?» Respondió que creía que «hay algo por ahí». Mi dios no es un dios diseñador del mundo. Él es perfecto, no puede ser el diseñador de un mundo tan mal hecho.
-Así que Dios existe...
-No se puede decir que no exista, máxime cuando existe el clave bien temperado de Bach, una noche de luna llena, un encuentro erótico profundo, una experiencia religiosa...
-Su origen indio le ha dado el privilegio de integrar Oriente y Occidente.
-Gracias a la creciente mezcla entre filosofías orientales y el humanismo occidental, quizás estemos yendo hacia un nuevo paradigma humanista no divorciado de la ciencia. Jung decía que la crisis de Occidente se debe al hecho de que hemos dejado morir los mitos del cristianismo.
-Comte-Sponville asegura que el siglo XXI será espiritual y laico o no será.
-Y tiene razón. Sólo en una sociedad laica y secularizada puede brotar espontáneamente la trascendencia. Pero a la trascendencia le sobran muchos predicadores. En nuestro Occidente tenemos muy poca práctica en la experiencia profunda, en ésa que te conduce a las profundidades de la conciencia. Decía William James que el estado normal de la conciencia es uno entre muchos posibles. Y no precisamente el más interesante.
-¿Frente a la neurosis, la normosis?
-La normosis es el exceso de normalidad, de norma. Y es tan enfermiza como la neurosis. Es lamentable quedarse atados a lo normal, que es ser egoísta, consumista, amante de la seguridad, individualista e insolidario. La solidaridad con el prójimo no es un deber moral, sino un síntoma de buena salud, decía Abraham Maslow. El ser saludable muestra empatía natural hacia el prójimo.
-¿Se refiere al ágape cristiano?
-El ágape es la karuna de los budistas, y consiste en ser el otro. También es una de las tres formas de amor que describían los antiguos, junto con la filia y el eros. Los grandes clásicos de todas las filosofías no discrepan tanto sobre éste y otros temas.
-A esa coincidencia la llaman filosofía perenne.
-Aldous Huxley escribió un famoso libro con ese título. Soy un perennialista matizado: creo que existe una filosofía perenne, pues todos los místicos han preconizado un acceso supranatural y no dual hacia la realidad.
-Pero la gente está demasiado volcada hacia el dinero y el éxito.
-Suelo distinguir entre vida privada, vida pública y vida íntima. Todos tenemos una vida privada. Algunos también tienen vida pública y sólo unos pocos tienen vida íntima. Esta última se relaciona con la trascendencia, la superación del ego, la contemplación, el amor en su sentido más profundo... Y, ciertamente, la mayoría de la gente está demasiado robotizada.
-¿Cómo cultivo mi vida íntima?
-Tómele el gusto a lo difícil, haga las cosas por el simple placer de hacerlas, evitando buscar fines trascendentes. Es una consigna taoísta. Mantener el equilibrio en esta edad de la complejidad y la incertidumbre es el meollo de mi filosofía retroprogresiva.
-¿Retro y progresiva a la vez?
-Hay que conservar lo mejor del pasado y explorar con ánimo el futuro. Vivimos en un tiempo de asimetrías, en la era del hibridismo: hoy se puede ser ateo y místico, homosexual y cristiano, socialista y nacionalista, melómano y nazi. Tenerse en pie en una sociedad laica, relativista y pluralista es una tarea para la cual no nos han acostumbrado.
-¿Le otorga un gran valor al relativismo?
-Apuesto por recuperar la sacralidad del mundosin renunciar a la secularización. Detesto los sucedáneos y los orientalismos de baratija, pero también los fundamentalismos. Se habla de la tiranía del relativismo, pero debemos acostumbrarnos a vivir sin absolutos. La historia demuestra que con los absolutos (es decir, palabras con mayúsculas como Patria, Bandera, Religión) comienzan las masacres.
-Ha dicho que la nueva paideia consiste en aprender de la complejidad...
-Existió la idea falsamente progresista de que las cosas iban a ser cada vez más fáciles. En realidad, las cosas son cada vez más complejas e inciertas. Por eso hace falta un plus de creatividad. Nos encaminamos hacia un mundo con menor consumismo. Quizás también se ralentizará la vida. Podría ser muy sano.
-¿La meditación le ha convertido en un hombre más feliz?
-En cierta ocasión le preguntaron a un hombre muy deprimido cómo se encontraba después de haber comenzado a practicar meditación. «Sigo estando igual de triste», respondió, «pero la diferencia es que ahora ya no me importa». Esto es lo que los hindúes llaman «posición del testigo». La postura es similar a ver pasar una cinta cinematográfica sobre ti mismo. No es la panacea, desde luego, pero sirve para estar en la vida sin tener que tomar antidepresivos. Y quizá ser la base para conseguir un poco de lucidez mística.


Cultivador de años y achaques

Ingeniero, filósofo, escritor y editor, Pániker creó la filosofía retroprogresiva como una manera de encontrar soluciones híbridas entre el pasado y el futuro para un presente lleno de incertidumbre. Hoy, cultiva años y achaques y sigue siendo presidente de Derecho a Morir Dignamente («tranquilo, ¡no incitamos a nadie al suicidio!»). De aquel enfrentamiento ancestral con su hermano Raimon ya no queda más que una teatralidad maravillosamente cainita. «Déjeme que le decepcione: nos hemos hecho viejos y ya nos hemos reconciliado».
No hay absolutamente nada que la filosofía retroprogresiva no ponga en su sitio.