jueves, 21 de mayo de 2009
miércoles, 20 de mayo de 2009
Exvotar a Europa
Votar tiene varios significados. Si no expresa la acción de elegir personas o aprobar mociones, si no exclama amenaza (voto al diablo) o no hace votos por un deseo, votar tiene el sentido de la promesa votiva, la del exvoto depositado en lugar sagrado a causa del favor recibido o esperado de algún benefactor celestial. Aquí, el prefijo “ex” no indica que la acción de votar haya cesado, ni que pertenezca al pasado, sino precisamente que lo recibido o esperado viene del voto, procede de la ofrenda. Los pueblos primitivos ofrendaban toda clase de objetos, llamados amuletos porque lo habitual, dada la cantidad de cojos venidos de la guerra, era colgar de un muro público las propias muletas. La religión eclesiástica heredó esos usos míticos, colgando en muros sagrados (etimología de anatema) toda clase de muñecos, y poniendo velas cada vez más gruesas en los altares. Y el pueblo desamparado encendía, en sus hogares, una a Dios y otra al diablo.
Ninguna otra votación política expresa tan bien el sentido religioso, incluso mágico, del voto a partidos o coaliciones de partidos, como la que deposita el devoto creyente en las urnas europeas, ofrendándolo a la nueva diosa de la fortuna española, esa divinizada Europa que nos sacó de la dictadura y nos enriqueció con el euro. Por gratitud a la homologación que nos otorgó, y por esperanza eterna en las subvenciones que al parecer nos regala, los españoles sienten el deber, más que el derecho, de amuletar sus cojos andares con papeletas metidas en las ranuras de la matriz europea. La evidente irracionalidad de esta absurda creencia en el exvoto europeo, que los partidos estatales aprovechan en su beneficio, no quiere decir en modo alguno que también sea absurda para el sentimiento de las masas creyentes en la utilidad de los amuletos. Desde el “credo quia absurdum” atribuido a Tertuliano, hasta lo absurdo como primera verdad de Camus, la fe en la irracionalidad ha llegado a ser la fuente de la última racionalidad política. Cada día de votación es fiesta de acción de gracias a los partidos. Tras la guerra mundial, la absurdidad racionalizó la política con el expediente de no permitir, a la libertad de elección de listas de partidos, la posibilidad de no elegir, por grande que sea la abstención. Siendo elección de partido para sí mismo, esta votación “puede parecer absurda, y lo es, pero no porque carezca de razón, sino porque no ha tenido posibilidad de no elegir” (El Ser y la Nada, 1943). Sartre anticipó lo por venir, al finalizar la guerra, con el sistema proporcional de votar sin elegir. Un contrasentido personal.
Enlace a Lo que se Vota
martes, 19 de mayo de 2009
domingo, 17 de mayo de 2009
sábado, 16 de mayo de 2009
jueves, 14 de mayo de 2009
miércoles, 13 de mayo de 2009
Las notas de prensa
Igualmente, el consejero manifestó a los responsables municipales que "se ha ordenado" la redacción de un proyecto para urbanizar el camino que une el pueblo de Bolmir y que, atravesando el río Izarilla, conecta el Polígono de La Vega y Reinosa.
Por su parte, el regidor informó que el Ayuntamiento ha solicitado a la Consejería de Medio Ambiente un carril bici con un nuevo puente sobre el río Izarilla. Ya se están haciendo los trámites ante la Empresa Municipal de Promoción y Desarrollo Local del Ayuntamiento de la capital de Campoo (Emuprosa) para conseguir una cesión de cuatro metros de anchura, lo que ofrecería una forma alternativa de desplazamiento entre Bolmir y Reinosa y acortaría la distancia entre ambas localidades.
"En contestación a su escrito de 1 de Marzo de 2009 les comunico lo siguiente: Todo el escrito está orientado a la territorialidad y competencias municipales del Ayuntamiento de Reinosa a quien deben de dirigirse, para que aclaren sus planteamientos."
martes, 12 de mayo de 2009
Gilipollez del día #DEN2009

El más triste espectáculo de la devaluada democracia española
sábado, 9 de mayo de 2009
El último desaguisado del Gobierno: el Canon bis
jueves, 7 de mayo de 2009
La dictadura de la incompetencia
domingo, 3 de mayo de 2009
Cifras de Escalofrío
La conclusión a la que se llega es que los ayuntamientos han estado en los últimos años viviendo alegremente, haciendo lo que se llamaba en la literatura antigua “cuentas galanas”, fiados en que las circunstancias económicas se mantendrían inalterablemente favorables. La crítica situación actual, que está haciendo aflorar todos los agujeros económicos, debería llevar a una serena reflexión sobre lo que ha pasado y cómo debería evitarse en el futuro.
Porque los datos son, como digo, de escalofrío: en cinco años, de 2002 a 2007, muchas corporaciones locales aumentaron sus ingresos un 50%. Y lo malo es que se los gastaron en aumentar personal y en gasto corriente. Se advierte cómo a medida que se aproximan unas elecciones, aumenta la nómina municipal y lo mismo sucede cuando se producen cambios de signo político.
Aunque la justicia obliga a añadir que algunas están en paz con los números y también las hay que han colocado sus fondos en inversiones industriales, muchas de ellas relacionadas con las nuevas técnicas. Es decir, que hay alcaldes que han hecho bien sus deberes y otros que han holgazaneado comprometiendo gravemente el dinero de sus vecinos.
¿Qué hacer? A mí no me asusta especialmente la deuda pública porque puede ser riqueza para mañana. Quiero decir que una Administración puede -y debe- endeudarse si se trata de allegar fondos para actividades económicas relevantes que creen riqueza y sean fecundas. No debe endeudarse -por contra- para contratar más personal o subir el sueldo a los concejales. En la prudencia política hay que confiar.
Pero, si tal prudencia nos juega alguna mala pasada (y es frecuente que nos la juegue), es preciso tener aprestados mecanismos eficaces de control del gasto. Probablemente algo tendrá que ver con las cifras escandalosas en las que se hallan empantanados muchos municipios el hecho de haber suprimido -o trivializado- el control que ha estado tradicionalmente confiado a los funcionarios con habilitación de carácter nacional.
Los municipios quieren una mejor financiación y es lógico. Yo mismo he sostenido en estas páginas que el arreglo de la financiación municipal es más urgente que el de las comunidades autónomas. Así lo sigo pensando. Pero lo cierto es que los municipios parecen haberse olvidado de sus reivindicaciones en esta materia, enmudecidos por las aportaciones del plan especial pilotado por el Gobierno. No entro a enjuiciar este último pero ¿a quién se le ha ocurrido que ambas acciones sean excluyentes? Todo parece indicar que el Gobierno ha querido poner sordina a la reforma de las finanzas locales y muchos desde las instituciones locales están colaborando en ello. ¿Por razones partidistas?
Si es cierto que la financiación local un día u otro habrá de ser tratada sin sectarismos, no es menos cierto que también habrá de ser abordada la instauración de un control racional de los gastos de los Ayuntamientos. Con las técnicas que están previstas en la legislación vigente de haciendas locales y con otras que será necesario crear.
Lo que deberíamos descartar resueltamente para el futuro es la figura del alcalde haciendo de Gran Capitán.
